Fusil anticarro

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Tipos de armas anticarro de infantería
RIAN archive 4408 Armor piercers on the Kursk Bulge.jpg
Pareja de fusileros anticarro soviéticos armados con un PTRD-41 durante la Batalla de Kursk.

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Un fusil anticarro es un tipo de fusil antimaterial desarrollado específicamente para perforar la armadura de los vehículos blindados de combate disparando proyectiles perforantes. El empleo de fusiles para tal propósito abarca desde la introducción de los carros de combate en la Primera Guerra Mundial hasta la Guerra de Corea. Son armas que a día de hoy generalmente son infravaloradas por la mayoría de la gente cuando se habla de la segunda mitad del segundo conflicto mundial, pero que siguieron inutilizando carros de combate hasta el final de la guerra. La introducción de los cañones sin retroceso y los lanzacohetes para disparar proyectiles de alto explosivo anticarro HEAT hizo obsoletos a los fusiles anticarro en su propósito original. Sus herederos modernos son los fusiles antimaterial, como el Barrett M82 de calibre 12,7 mm, que se siguen empleando para destruir objetivos "blandos" o de menor blindaje que un carro de combate principal.

Uso

Durante la Invasión alemana de Polonia de 1939, las tropas polacas usaron intensamente sus fusiles anticarro Wz. 35 contra los primeros modelos Panzer germanos. Este fusil de calibre 7,92 mm, como el alemán PzB 39, resultó muy eficaz contra los ligeramente blindados Panzer I, Panzer II y Panzer III de la época, así como los Panzer 35(t) y Panzer 38(t) de fabricación checoslovaca.[1] Pues era capaz de perforar 15 mm de acero inclinado 30° a 300 m de distancia o 33 mm a 100 m.

Tropas del Ejército Rojo equipadas con fusiles anticarro PTRD-41 durante la defensa de Moscú en 1942.

Más tarde y a pesar la sustancial mejora en los espesores de los blindajes, los blindados alemanes seguían siendo vulnerables a los fusiles anticarro soviéticos en sus partes menos protegidas. Los modelos PTRS-41 y PTRD-41 empleaban el calibre 14,5 mm y eran muy numerosos. Fue por eso que los alemanes comenzaron a cubrir los laterales de sus blindados medios con blindaje espaciado y faldones Schürzen. Si bien a mediados de la Segunda Guerra Mundial el blindaje principal de los nuevos carros de combate medianos y pesados se volvió demasiado grueso para ser penetrado directamente por los proyectiles sólidos de un fusil transportable por un solo soldado, los fusiles anticarro continuaron empleándose para inmovilizar carros de combate disparando a sus puntos débiles, así como para destruir otros objetivos de menor blindaje. Unos de los entornos en los que los carros de combate eran más vulnerables a los fusiles anticarro eran las zonas urbanas, ya que los fusiles podían impactar directamente en el blindaje superior, que siempre era el menos grueso, desde lo alto de los edificios.

Unos de los fusiles anticarro más potentes que se emplearon en la Segunda Guerra Mundial fueron el Solothurn S-18/100 y sus derivados, que con 20 mm de calibre rozaba el límite entre el fusil anticarro y el cañón anticarro semiautomático/automático. A medida que los blindajes se hicieron más gruesos en los nuevos modelos de carros de combate, la efectividad de los fusiles anticarro portátiles disminuyó y se hizo necesario desarrollar nuevas armas anticarro portátiles. Esto se vio particularmente en los combates en zonas del Pacífico donde no se podía desplegar armamento pesado. Las fuerzas británicas provistas del fusil anticarro Boys de calibre 13,9 mm (.55) apenas podían hacer nada contra los tanques ligeros japoneses especialmente configurados para el conflicto en la jungla. Al principio se utilizaron pequeños cañones de hasta 20 mm de calibre, pero la función anticarro pronto requirió armas más poderosas que se basaban en la aplicación de la energía química en forma de explosivos de carga hueca (HEAT).

La introducción a gran escala como arma portátil de infantería de los cañones sin retroceso y los lanzacohetes para disparar proyectiles de alto explosivo anticarro HEAT hizo obsoletos a los fusiles anticarro en su propósito original. A partir de entonces su función pasó a ser la de destruir objetivos "blandos" o de menor blindaje que un carro de combate, como pueden ser transportes de infantería por ejemplo.

Contramedidas

La principal contramedida contra los fusiles anticarro, así como contra el resto de armas anticarro, obviamente fue el aumento del espesor de los blindajes. Sin embargo, hubo una serie de mejoras que se implementaron sobre los carros de combate ya existentes específicamente contra esta amenaza. Una de ellas, el blindaje espaciado, fue planificada y usada a gran escala por los alemanes, pero también hubo otras mejoras improvisadas en el campo de batalla como añadir hormigón.

Un carro medio Panzer IV con blindaje espaciado tipo Schürzen protegiendo sus partes más vulnerables a los fusiles anticarro.
Blindaje espaciado

Los Schürzen eran un tipo de blindaje espaciado utilizado en numerosos vehículos blindados de combate alemanes durante la Segunda Guerra Mundial para, aún con cierto debate sobre esto, en principio contrarrestar los efectos de los fusiles anticarro pero que luego también fue efectivo contra los proyectiles de carga hueca como los PIAT y los Bazooka. El dispositivo consistía en unas planchas de metal de poco grosor, de 5 a 8 mm, alejadas del casco del blindado mediante unas sujeciones metálicas. Su funcionamiento era el siguiente: cuando un fusil anticarro disparaba al lateral de un carro protegido con Schürzen, podía perforar este blindaje espaciado pero la trayectoria y velocidad del proyectil era desviada y reducida por éste llegando con poca fuerza al blindaje principal del carro, donde ya sería finalmente detenido sin apenas provocar daños al vehículo.[2][3]

Un cañón de asalto StuG III reforzado con trozos de cadenas y con hormigón sobre la casamata, una buena contramedida contra fusiles anticarro en entornos urbanos.
Blindaje improvisado con hormigón

El hormigón resultó ser una buena protección improvisada contra los fusiles anticarro. Existen fotos icónicas de cañones de asalto StuG III cubiertos con hormigón, especialmente en las partes que resultaban más vulnerables a un ataque desde una posición elevada. Solían aplicar una capa gruesa de hormigón sobre la posición del conductor, que también protegía al artillero situado justo detrás, y capas delgadas sobre el techo de la casamata y a veces también sobre la cubierta superior del casco frontal donde se alojaba el sistema de transmisión. Esto era una improvisación muy común en el Frente Oriental donde los equipos de fusileros anticarro soviéticos atacaban a los blindados desde edificios. Era menos común en el Frente Occidental, pero aún así, tendría su sentido ya que el calibre .50 estadounidense podía perforar las zonas menos protegidas del blindaje superior de la mayoría de los blindados alemanes en las circunstancias adecuadas.[4]

Referencias

  1. Zbigniew Gwóźdź, Piotr Zarzycki (1993). Polskie konstrukcje broni strzeleckiej'. SIGMA NOT. ISBN 83-85001-69-7.
  2. Thomas, Steven (2003-07-16),Why were Schürzen introduced in WW2?
  3. Steven J. Zaloga. Bazooka vs Panzer: Battle of the Bulge 1944. Bloomsbury Publishing, 2016, ISBN 9781472812513
  4. Kenneth Reese. In World War II, was cement effective against tank shells? Could it be used as an extra layer of armor on tanks?. Quora.com


Armamento anticarro portátil en la Segunda Guerra Mundial